Avanzando…

Cuando crees que nada puede ir mejor, llega Marzo y ahí me encuentro otra vez, con una mochila pequeña y volviendo a Lanzarote. Serán solo unos días pero necesito estas escapadas cada vez más. «Esto de visitar tanto mi isla bonita… me está gustando demasiado y creo que me puedo acostumbrar a ello».

Marzo, 11 de marzo para ser exactos. Eran como las 23:30 de la noche, acababa de llegar a Lanzarote y esta vez viajaba sola.

Me desperté muy temprano al día siguiente, ¡no quería llegar tarde! Estaba tan nerviosa por llegar que me temblaban hasta las piernas y no podía andar más deprisa. Esta vez iba andando cerca de la playa. Que maravilla y yo que no hago más que andar por el metro de Madrid o por la calle con los coches pitando todo el rato y sufriendo la contaminación. ¡Cómo echo de menos la playa y respirar este olor a mar!

Por tercera vez en pocos meses, me encuentro otra vez subiendo esas escaleras de Pura Vida. Esto me resulta ya muy familiar, es cruzar esa puerta y sentirme como en casa. «Hombre no es para menos, en seis meses es la tercera vez que vengo. Podría hacerme residente ya». Félix, Raúl y Santi estaban esa mañana allí, «¿no tenéis la sensación de que hace 2 días que nos vimos?» Casi era cierto, esta vez había pasado solo un mes desde mi última vez en la isla.

¡Qué empiece mi avanzado! Raúl me dará la parte teórica y haré las 5 inmersiones con Santi. Flotabilidad perfecta, buceo profundo, orientación, fotografía e identificación de peces. Se nota como disfruta Raúl dando las explicaciones. Creo que sabe transmitir a cada persona lo que necesita por toda la experiencia que tiene. » Pero han sido cinco temas Raúl, creo que ya me va tocando algo de playa».

¡Es hora de irnos al agua!

«¡Hola Flamingo, aquí estoy de nuevo! Que de recuerdos me trae esta playa, aún sigo notando el sabor del agua que tragué. Pero venga concéntrate que empiezan las primeras explicaciones».

La primera inmersión será para la práctica de flotabilidad perfecta, «espero poder flotar por lo menos, lo de perfecta ya lo veremos». Todo va a consistir en intentar mantener una posición horizontal sin tocar el fondo o al menos intentarlo porque ya os digo que Santi no me lo iba a poner fácil. También he de decir que yo le dije que me pusiera a prueba. «Esto solo se te ocurre a ti Saray, ¿no tragaste suficiente agua el mes pasado verdad?»

  • Santi empezó a poner plomos por el fondo con la intención de que fuese recogiéndolos y eso haría que mi flotabilidad cambiase. Tendría que ir regulando el aire del chaleco según el peso que fuese cogiendo. «Vale, parece que lo he entendido».
  • Primer plomo, «¡Bien lo cogí! ¿Y el chaleco Saray? Porque acabas de tocar fondo. Venga que es muy fácil, plomo-chaleco».
  • Ahora que parece que vuelvo a tener flotabilidad neutra, vamos a por el otro plomo. «Muy bien Saray , ahora si lo has pillado. Venga a por el siguiente»
  • Teniendo cuatro plomos en la mano y mirando el quinto plomo que tenía que coger, miré a Santi con cara de «sólo tengo dos manos y con una tengo que darle al chaleco» Y como era de esperar él me dijo «si, tienes que cogerlo». «¿Pero cuántas manos me ves muchacho? jeje.
  • «Ahora suéltalos todos». «¡Uuff que alivio! ¿Pero no te olvidas de algo? ¡El chaleco Saray que te vas hacia arriba!»

Empezamos a avanzar por Flamingo, ya se empiezan a ver peces por todos lados. «Qué sensaciones más bonitas vuelvo a notar, creo que no me estoy equivocando para nada con esta decisión.» Santi me acaba de avisar que hay un centollo pequeñito en una de las rocas. «¡Ay, míralo ahí está!» Coge mi dedo y lo acerca a la pinza del centollo. «¿De verdad crees que voy a dejar que metas mi dedo ahí? ¡Acerca el dedo tu guapito!» Me parece que las inmersiones con Santi van a ser muy divertidas 😉.

Comencemos la segunda inmersión, ahora trabajaremos la orientación. «Madre mía, creo que esto va a ser muy entretenido». Habíamos estado viendo fuera como manejar la brújula. Si me había costado entenderlo arriba imaginaros como sería ahí abajo.

  • Santi volvió a poner plomos por el fondo, esta vez tendría que encontrar el plomo con ayuda de la brújula y luego cogerlo. «Sí, flotabilidad y orientación a la vez. Esto se va poniendo interesante».
  • Bueno parece que no va tan mal, lo hago lento pero no se me está escapando ningún plomo.
  • «Venga volvemos a repetirlo en distintas posiciones y con distintos rumbos» Esto está siendo muy entretenido, tengo la cabeza al 100% concentrada en la brújula pero no por mucho tiempo. De repente, veo algo que se mueve delante de mí. «¡Un chucho negro!» (es una especie de raya redonda). Con la emoción solté los plomos y pasé de la brújula, solo sabía dar aleteos de alegría. «Lo siento Santi, creo que he vuelto a perder la orientación».
  • Pero esto no iba a acabar aquí, ahora era yo la que tenía que poner rumbo a la playa. Esa era mi intención. «¿Pero te vale cualquier playa? Porque no se si llegaremos a Flamingo». Coloco la brújula y voy decidida en la dirección que creía que era la correcta pero lo que iba viendo no me iba sonando demasiado. Estaba viendo unas piedras del espigón de Flamingo que no eran las mismas por la que habíamos pasado antes. Sabía que detrás de esas piedras estaba la playa pero no tenía ni idea como llegar. «Creo que es el momento de que guíes tu otra vez Santi porque lo único que puedo hacer en este momento es coger un pico, una pala y ponerme a picar piedra para llegar a la playa».

Aquí acababa mi primer día de curso, me iba a dormir con muy buenas sensaciones. No había salido todo perfecto pero sabía que con dedicación y un poco más de trabajo lo iba a conseguir.

Llegó el segundo día de inmersiones, tenemos hoy tres inmersiones por delante en otro sitio distinto. «Flamingo me gustas mucho pero quiero conocer otros sitios. Creo que cada lugar nuevo que conozco me enamora más. ¿Qué tienes Lanzarote que me tienes enganchada?» Acabamos de llegar a playa Chica, en Puerto del Carmen. Aquí vamos a hacer buceo profundo en la inmersión de «La Catedral» y luego en la zona del «Muellito» haremos fotografía e identificación de peces.

Ya estamos preparados para la inmersión profunda, vamos en dirección a «La Catedral». Ya me había explicado lo que iríamos viendo pero es que era todo más impresionante de lo que había pensado. Una pared de coral naranja impresionante, no podía parar de mirarla. Con linterna en la mano y¡ sin poder quitar ojo de esa preciosidad! Y de repente, en uno de los huecos que tenía esa inmensa pared, «¡Un mero! ¡Es enorme!» «Sí, me asuste al verlo porque no me lo esperaba ahí tan bien escondido» Pero estaba emocionada por todo lo que estaba viendo.

Seguimos bajando y llegamos a una especie de cueva muy grande donde entramos «¡Qué maravilla!» Flipaba con cada metro que avanzábamos, «este es el tipo de cosas que necesito todos los días. Estoy cada vez más segura de ello». Miré mi ordenador y…»28,7 metros de profundidad, ¡esto es una pasada!» Así me encontraba yo, con mi diálogo interno hasta que Santi me dijo que marcara el rumbo de salida de la cueva, pero como era de esperar, dentro de mi rumbo siempre había una pared en medio. «Santi vuelve a guíar tu o vuelvo a sacar el pico y la pala, tu verás».

Al salir de ahí, ya era la hora de volver. Volvía con muchísima ilusión por lo bonita que había sido esta inmersión. Aunque sabía que las sorpresas no terminarían tan rápido. Santi me señaló el fondo. » ¡Era una mantelina!» Otra especie de manta pero aún más bonita 😍. Estaba medio enterrada y ahí nos quedamos los dos observándola pero se dio cuenta de que estábamos cerca, así que se levantó delante nuestra y se fue nadando. » ¿Pero que momento es este?» Estoy sin palabras por lo que acabo de vivir, una mantelina a un escaso metro nadando delante mía. Estas maravillas sólo se pueden vivir aquí abajo y no pienso parar de hacerlo.

Pero ya era hora de subir, aunque había una última cosa que hacer. Me estuvo enseñando a utilizar la boya. ¡Esto está siendo muy productivo!

En la siguiente inmersión, nos quedamos por la zona del muellito. Una zona a poco metros de profundidad pero con un montón de cosas interesantes para fotografiar. También entraríamos en una cueva pequeñita «Los Jameos». Va a tener muy buena pinta esto también.

En la entrada de la cueva estaba un poco nerviosa porque sabía que era más estrecha que la de la última inmersión y tenía que mantener muy bien la flotabilidad. «Venga que tu puedes. Tranquila, entra y disfruta que esto es una preciosidad». Santi me dijo que hiciese una foto de la entrada de la cueva desde dentro y «¡oh,oh! ¡Adiós flotabilidad!» Intentaba recuperarla pero no era tan fácil, no paraba de aletear y de chocar con todo. «Con aletas y a lo loco, habéis vuelto a acertar», hasta que por fin volví a tranquilizarme y conseguí mantenerme. «No me mires así Santi, ¿quién te manda meterme en una cueva tan estrecha? jaja. Ahora sí, ¡conseguido! Aquí podéis ver lo que yo estaba viendo en esos momentos.

Los Jameos, Playa Chica.

Fue un momento de felicidad después de todo lo que había liado dentro hacía unos segundos.

Desde ese momento, ya no podía parar de hacer fotos, fijarme en los peces y todo lo que nos íbamos encontrando por el camino.

Me sentía cada vez más cómoda y con más seguridad conmigo misma, con el equipo y con todo lo que me rodeaba. Aquí soy feliz, no puedo negarlo.

Llegó el momento de volver a la superficie, ¡que felicidad llevo en el cuerpo! Miré a Santi y… » vas a quitarte la máscara y el regulador.» » Ya sabía que esto estaba siendo muy bonito pero, ¿que es una inmersión sin tragar un poco de agua? Además, la de playa chica todavía no la había probado 😂.

Última inmersión, esto se acaba muy rápido. Estábamos listos para sumergirnos y Santi me comentó:

» Es tu última inmersión, lo estás haciendo muy bien. Vamos a aprovecharla y disfruta»

De eso no había duda. Iba a aprovechar esta inmersión al máximo porque quería irme con las mejores sensaciones posibles.

Nos quedamos en la misma zona de antes haciendo fotos e identificando todo lo que se nos cruzaba por delante. » ¡Y oye! Las fotos cada vez salían menos borrosas.»

Creo que Santi me vio tan relajada que pensó que era buen momento para volver a quitarme el regulador y el equipo, » ¡todo un detalle por tu parte! » Pero era una realidad, estaba tan cómoda que fue todo más fácil que el día anterior.

Aquí lo tenéis, ¡como toda una experta!

»Bueno tampoco te flipes Saray, al menos no tragaste tanta agua y Santi no tuvo que sacar tu equipo del agua’ ‘

Después de este subidón por conseguir todo esto en solo dos días, llegó el momento que no quería… Teníamos que volver, ¡tan pronto no! Pero es que hemos aprovechado tanto el tiempo que pasan los minutos volando. Justo antes de salir nos acercamos a una roca donde había un pez pejeverde muy colorido y llamativo. Santi consiguió hacerme esta preciosisisima foto antes de subir.

¡Vaya regalazo Santi! Se ha convertido en mi foto preferida! 😍

Y ahora sí, todo termina pero solo termina por esta vez porque después de estas cinco inmersiones sé que voy a necesitar más. Quiero más burbujas, más aleteos y buceos. ¡Necesito bucear!

» Gracias Santi, has conseguido sacar lo mejor de mí y sobre todo transmitirme tu pasión por el buceo y las ganas de comerte el mundo».

No sé en qué acabará todo esto pero si sé que me quiero dejar llevar. Creo que todo apunta a que Lanzarote es un buen destino para empezar…

CABALLITO DE MAR

¡Me encantan los jueves de vida marina! Como me gusta conocer un poco más sobre lo que voy descubriendo en mis inmersiones 😍. Que bonito es sorprenderte durante una inmersión y ver por primera vez algo que te deja sin palabras.

Como ya sabéis, en una de las inmersiones de mi open water vi por primera vez un caballito de mar. ¡Qué preciosidad! Por lo que en esta entrada no podemos hablar de otro animal que no sea ese. ¿Alguien se anima a saber un poco más sobre él?

A muchas personas les gusta durante sus buceos encontrarse con algún pez o animal grande y llamativo (¡yo la primera! jeje) pero no sabéis que satisfacción es encontrar a una de estas maravillas tan pequeñitas y expertos del camuflaje. ¡No es nada fácil!

Caballito de mar camuflado

Los caballitos de mar o hipocampos (género Hippocampus) es una de las criaturas marinas más interesantes del mundo. Existen 53 especies de caballito de mar. Estos animales tienen un aspecto muy singular y resultan atractivos para las personas, lo que se debe al gran parecido que tienen sus caras y las de los caballos, de ahí viene el nombre con el que se les conoce. El tamaño de los adultos varía de acuerdo a la especie, desde el más pequeño Hippocampus satomiae, que mide 14 mm de longitud,​ hasta el Hippocampus ingens que sobrepasa los 29 cm de longitud.

El cuerpo de los caballitos de mar está cubierto por una armadura de placas o anillos de constitución ósea. Su forma de nadar es muy diferente a la de los demás peces, así como la característica de tener el cuerpo en ángulo recto con la cabeza. Adoptan una posición erecta, impulsándose con su aleta dorsal. Las aletas son muy tenues y tienen forma de abanico. La dorsal impulsa los desplazamientos horizontales y la agita unas tres veces y media por segundo. Se conoce algún tipo de caballito de mar como el más lento conocido con una velocidad punta de 1,5 metros por hora, ¡no hay quién lo pille! 😜

En este video de Youtube podéis ver como se desplaza el caballito de mar, es muy peculiar:

Caballito de mar en Playa Chica, Lanzarote.

Usan sus colas prénsiles para sujetarse al coral o a las algas. Suelen parecerse a aquello a lo que se sujetan, así que muchas veces parecen una ramita más. Por eso os contaba la gran capacidad de camuflaje que tiene y lo difícil que es encontrarlo. Aunque en Pura Vida Diving Lanzarote son unos expertos en encontrarlos, ¡que cracks! Sobre todo Santi, ¡no se le escapa ninguno! Si soy yo que teniéndolo delante me cuesta verlo jaja.

Anatomía del caballito de mar

Los caballitos de mar pueden cambiar de color, suelen hacerlo como camuflaje. Usan el camuflaje y la paciencia para preparar emboscadas a sus presas, como pequeños crustáceos, y cazarlas cuando se ponen a tiro. Tienen buena visión y pueden mover cada ojo de forma independiente, de forma similar al camaleón. Puede mirar a la vez delante y detrás, cosa que les ayuda a pescar a la presa. Cada vez que comen hacen un sonido chasqueante. No tienen dientes ni estómago, por lo que se tragan enteras a sus presas. Los alimentos pasan a través de sus sistemas digestivos con tanta rapidez, que deben comer casi constantemente para mantenerse con vida. ¡El sueño de muchas personas! jeje.

Otro de los motivos por los que cambia de color es por estrés. Así que si estás cerca de uno y ves que cambia de color, sabrás que no le gusta que estés ahí. ¡Será mejor que te alejes y lo dejes tranquilo!

El apareamiento de los Caballitos de Mar empieza con un proceso de cortejo en el que el Caballito macho “baila” y expulsa chorros de agua desde su bolsa para mostrar a la hembra que está vacía. El cortejo puede durar algunos días hasta que el apareamiento tiene lugar.

El Caballito de Mar macho es el que se queda embarazado. Durante el apareamiento, la hembra inyecta los huevos en la bolsa del macho. Los huevos son fecundados por el macho, que también pasa por el proceso de embarazo y parto y necesita de 2-3 semanas para que las crías nazcan. ¡Esta hembra de caballito de mar si que sabe!

Esta especie se encuentra en peligro de extinción. Como todos los animales, el caballito de mar tiene depredadores naturales dependiendo de la ubicación. Este grupo incluye a la raya, la manta raya, los pingüinos y los cangrejos, sin embargo, el clima es un gran problema para ellos y mata más adultos que cualquier depredador. El mayor depredador de Caballitos de Mar es el ser humano. ¡Qué raro que el ser humano sea el culpable de la extinción de algo! Los Caballitos de mar se pescan para usar en la medicina tradicional China, para vender como adornos o recuerdos o atrapados en las redes de los pescadores de gambas. También son populares para poner en acuarios.

Se estima que los humanos matamos unos 150 millones de Caballitos de Mar al año. Esto es intolerable, ya que el caballito de mar vive muy pocos años.

Se estima que un año para las especies más pequeñas, con un promedio de tres a cinco años para las especies más grandes. ¿Queremos seguir matando millones de animales de esta especie y que lleguen a extinguirse por un capricho del ser humano?

En España el área de distribución del Caballitos de Mar es muy amplia y abarca todo el litoral, desde la zona norte hasta las costas de canarias. Sin embargo, debido a la actividad humana, tanto en la recolección de ejemplares en el litoral como por la actividad despobladora de vegetación del litoral, es muy complicado ver individuos de esta especie en nuestras aguas. Algunos de los lugares donde puedes encontrar Caballitos de mar son: La ría de Vigo, las costas de Tarragona, el litoral de Murcia (incluyendo las aguas del Mar Menor, donde la comercialización llevó a los Caballitos de Mar hasta casi su extinción, pero en los últimos años parece que su población se está empezando a recuperar), las aguas de Lanzarote y Gran Canaria y diversos puntos del litoral granadino.

¿Que os ha parecido esta preciosidad? Ahora entenderéis un poco mejor por qué esa emoción que sentí al verlo por primera vez y sigo sintiéndola cada vez que veo uno porque no es nada fácil encontrarlo.

¿Quién a visto un caballito de mar alguna vez? ¿Dónde habéis visto una de estas preciosidades? Déjadme los comentarios por aquí abajo, ¡me gustaría saberlo! 🤗

DE VUELTA A LANZAROTE

Y volvemos a estar en Madrid…Triste por dejar mi isla bonita pero por otra parte feliz porque ¡tengo fecha y billete de vuelta!

Como era de esperar, le conté a todo el mundo mi experiencia buceando. Si fuí pesada antes de ir, ahora nos sabéis la que os espera jaja. Lo que no conté es que ya tenía fecha de regreso por si pensaban que estaba un poco loca. Y lo estaba, pero por el buceo.

Los días siguientes de volver de Lanzarote, tenía previsto aprovecharlos para terminar de preparar mi examen de acupuntura pero ¿sabéis que hice? ¡Me puse a buscar en Google los siguientes pasos que tendría que dar para bucear! Sí sí, ahí estaba yo en el sofá de mi casa con los apuntes de acupuntura sin abrir, con el portátil en las piernas y leyendo todo lo que me aparecía sobre buceo. Open water, »¡aayyy este es el que me dijo Félix!» Advance; stress and rescue ,»uy esto no suena muy bien, bueno pues este no lo hago» ; especialidades; divermaster; instructor… Pensé, que bonito sería poder bucear todos los días. »Madre mía Saray, cuando piensas este tipo de cosas…es que algo se avecina, ¡qué peligro!»

Así que encontré unos blogs muy bonitos de buceo y me puse a leerlos. Aquí me dí cuenta de que no era a la única a la que el buceo le había despertado algún tipo de emoción. ¿Y si pudiese dedicarme al buceo? ¡Podría ser instructora de buceo!

»Ya sabía yo que algo estabas tramando pero ¡welcome back to reality Saray! tienes un examen de acupuntura en una semana y tu todavía no has salido del agua, sigues teniendo la cabeza ahí abajo»

Creo que mi cabeza seguía en aquella playa de Flamingo, cosa que me encantaba pero tenía que prestar un poco de atención a otras cosas. Aunque lo cierto es que algo había cambiado en mí, algo había hecho que esa bonita experiencia no me dejara pensar en otra cosa que no fuese el buceo y un poco de mí se quedase en Lanzarote.

Conseguí centrarme un poco más en mi examen y terminar de repasar todos los temas que me quedaban, aunque en los ratos libres seguía leyendo esos blogs y esa información de buceo que había dejado a medias jeje (por si os interesa…¡aprobé el examen!).

En los meses siguientes, ya había leído y visitado creo que todas las páginas de buceo que existen jeje. Ya tenía claro que tenía que ir bien mentalizada en Enero porque el ejercicio de la máscara tenía que volver a repetirlo y no solo eso sino… tener que quitármela por completo. Sí, lo que estáis leyendo, a mí se me quedó la misma cara cuando lo vi. Esto se iba a complicar por momentos por eso no paré de ver vídeos de demostración de como hacerlo, tenía que superar ese momento.

Con tanta información, cada vez tenía más ganas de que llegase ese momento. ¡Quería hacer el curso ya! Bueno, quería hacer todos los cursos posibles de buceo y eran tantas las ganas que todavía no había ido a hacer mi open water que ya estaba pensando en mi curso de avanzado. Sí, habéis acertado, sin haber vuelto a pisar Lanzarote, de nuevo ya tenía otro vuelo más para hacer el siguiente nivel. »Saray, te estás viniendo arriba, si todavía no sabes si te irá bien en el curso de Enero». Pero es que ya sabía que podría con ello.

Pasaron las semanas y se iba acercando el momento que tantos meses llevaba esperando. ¡Vuelvo a Lanzarote! Y lo más importante, ¡vuelvo a bucear! Que emoción y que ganas, ahí volvía a estar, montada en el avión con destino a mi paraíso preferido.

Llegó el día, ya estábamos de camino al centro de buceo. Nos esperaban cuatro días intensos de curso pero estaba saltando de la alegría de poder volver a bucear, habían sido unos meses de espera muy duros. Fue entrar por esa puerta y volver a sentirme como en casa. «Pura Vida, ya estoy aquí». Esta vez, Félix volvería a ser nuestro instructor,¡qué bien! «¡Hola Félix! Vuelvo a estar por aquí, te prometo que esta vez me voy a portar mejor jajaja».

No había tiempo que perder, nos quedaba un día largo de teoría. «Esto va a ser un poco más complicado que ponerte una simple máscara, un regulador y sumergirte», pero aprendí muchísimo. Félix con su grandísima paciencia nos lo explicó todo, nada más y nada menos que seis temas. Se nota que disfruta explicándolo. Es una persona tan detallista que lo explica todo con tanta dedicación una y otra vez hasta que nos queda todo clarísimo. Aunque fue un día entero de teoría, lo llevamos bastante bien. Pasamos un día divertido en el centro con Félix, Eva y Santi.

Segundo día de curso, ¡hoy ya vamos al agua! Pero antes tenemos que preparar el equipo. Esta vez íbamos a prepararlo nosotros mismos, colocar la botella, regulador, hacer las comprobaciones previas…así una y otra vez hasta que nos quedó claro todo el montaje. Por si no era suficiente, ahora había que volver a montarlo con los ojos vendados, poniéndolo todo cada vez más fácil este muchacho jejeje. Imaginaros la situación: ojos vendados y un equipo para mí totalmente nuevo con veinte cosas por conectar y ajustar, fue todo muy gracioso. Pues ya estamos listos, ¡nos vamos a la playa! Pero no sin hacernos la foto. Esto es lo que pasa cuando se juntan tres andaluces y un madrileño con ganas de cachondeo:

Ahora sí, ¡estamos listos para empezar nuestro día de buceo!

«Que ganas tenía de verte Flamingo, sigues conservando ese encanto de la otra vez». Lo siento, me encanta esta playa no lo puedo evitar y lo que esconde en su interior mucho más. Me trae muy buenos recuerdos de hace unos meses.

Volvíamos a encontrarnos en la misma situación de la otra vez, Félix nos empezó a explicar como colocarnos todo el equipo porque esta vez nos tocaba hacerlo a nosotros solos. «Concentrate, sigue el orden, que no se te olvide comprobar nada, todo tiene que estar bien sujeto pero… compruébalo tú todo Félix porque no me fio ni un pelo de lo que acabo de hacer jejeje». ¡Nos vamos al agua por fin!

Ya estamos dentro. Vuelvo a tener el estómago en la garganta, esta vez no son tantos los nervios creo que el chaleco esta haciendo su función. Llegó el momento de ponernos las aletas, «no me la juguéis y no me lo pongáis difícil que tengo que ponerme de rodillas ahí abajo hoy otra vez».

Ya estamos todos listos, tenemos claro todo los ejercicios así que bajamos.

¡Vuelvo a tener la misma sensación, era lo que necesitaba! Es tan bonita como recordaba. Todas las preocupaciones se han quedado arriba y ahora solo tengo que prestar atención y volver a disfrutar.

«Vamos ahora concéntrate que empiezan las demostraciones. Parece que esto será bastante entretenido»:

  • Nos colocamos de rodillas. Esta vez mucho más fácil, claro está que antes de bajar había hecho las mil correspondientes preguntas de como controlar estas aletas y mis piernas para poder hacer el simple gesto de doblarlas. No quería volver a que pareciese aquello con aletas y a lo loco 😉
  • Siguiente ejercicio. Nos quitaremos el regulador pero esta vez lo soltaremos y tendremos que cogerlo. «¿Cómo que lo vamos a soltar? Vale, pero hazlo tu primero que yo vea como se hace eso».
  • Siguiente y esperadísimo ejercicio. La máscara. «Ahora sí que tienes que concentrarte, acuérdate de todos los vídeos y cosas que has leído. Tranquila». Meto un poco de agua en la máscara y… «¡Bien! Esta vez no me he tragado todo el agua de Flamingo, solo una parte pero puedo controlarlo bien». Hago el ejercicio de vaciado y… «¿pero por qué no ha salido nada de agua? No vayas a entrar en pánico que te conozco. Tranquila, vuelve a repetirlo no pasa nada. Ahora parece que salió un poco aunque algo estoy haciendo mal.» Así que Félix me hizo el gesto de: no te preocupes, vamos a seguir y luego lo volvemos a intentar. «Sí mejor porque si no ya sabes lo que te espera jaja»
  • Los siguientes ejercicios consistieron en practicar las distintas salidas de emergencia. Hubo que repetirlo varias veces hasta que quedó claro pero fue bastante bien. En la última salida de emergencia nos explicó que nos cerraría la botella para que notásemos la sensación de quedarnos sin aire. «¡Te estás quedando a gusto hijo mío!».
  • Llegó el momento de quitarnos el equipo completo abajo y aprender a ponerlo otra vez. Verás como no consiga volver a ponerlo a ver quién sube todo esta para arriba.
  • Últimos minutos bajo el agua, vamos a repetir el ejercicio de la máscara otra vez. «No me lo puedo creer, ¡otra vez! ¿Por qué no consigo sacar el agua!» Dejémoslo por hoy, mañana lo volvemos a intentar.

Al terminar el día estábamos repasando todo lo que habíamos hecho y lo que haríamos al día siguiente, cuando se me ocurre decirle a Félix lo que se me había estado pasando por la cabeza durante todos estos meses:

«Me fui tan contenta con la experiencia que tuve en mi bautizo que no he podido sacarme el buceo de la cabeza hasta el punto que he pensado que en un futuro me gustaría ser instructora.»

Tendríais que haber visto la cara de sorpresa de ese muchacho, ¿quieres ser instructora? «Sí, yo. La que no se sabe sacar el agua de la máscara pero bueno poco a poco a ver que tal va saliendo todo, de momento tengo ya un vuelo para venir en marzo a hacer el avanzado». Esto si que era tenerlo decidido, sin prisa pero sin pausa. Fue un momento de risas hablando de la situación de no haber terminado el primer curso cuando ya quería venir al otro. Creo que ya corre el nitrógeno por mis venas.

Volvemos a Flamingo, es nuestro tercer día. Nos quedaba repasar algunos de los ejercicios y haríamos dos inmersiones. Que ganas de volver a sumergirnos por allí y ver todas las maravillas que vimos en septiembre. ¡Vimos una sepia por primera vez! Fueron dos inmersiones estupendas, pude disfrutar de lo que llevaba meses esperando. Como siempre, el tiempo ahí abajo pasa volando y ya era hora de volver a la superficie. Habíamos terminado las dos inmersiones del día y estaba dando aletazos de alegría hasta que Félix nos dijo que volveríamos a repetir el ejercicio de la máscara. «Ya sabía yo que no me ibas a dejar tranquila».

Llegó el momento, íbamos a hacer los ejercicios correspondientes a la máscara:

  • Llenamos un poco la máscara y vaciamos. «Bueno parece que un poco mejor»
  • Ahora vamos a llenar la máscara de agua al completo. » ¿Pero entera de agua? Sí, Saray, toda llena. Madre mía aquí puede ocurrir una tragedia. Sorprendentemente fue mejor de lo que todos esperábamos».
  • Último ejercicio, llenamos la máscara por completo, nos la quitamos, nadamos unos metros y vuelta. «¿No tenías suficiente con hacer que me quitase la máscara que encima tengo que moverme? ¿Estás seguro de lo que quieres que lo haga? Pues nada vamos a por ello». ¡Tomaaa! Conseguido de nuevo. Aunque creo que ya esta bien por hoy, quiero dejar algo de agua en Flamingo.

Hoy es nuestro cuarto y último día, que penita esto se vuelve a acabar pero nos quedan dos inmersiones por delante todavía. Hoy no viene Félix con nosotros, vamos a hacer las dos últimas inmersiones con Raúl. Nada más llegar al centro nos dijo:» ya sois buceadores autónomos, así que vosotros mismos vais a preparar vuestro equipo, no os voy a ayudar» «¿En serio Raúl crees que soy autónoma? No me has visto estos días atrás»

No hacía nada más que pensar todo el rato, «Saray por favor, concéntrate. Hazlo todo bien porque este hombre impone mucho». Yo miraba a Félix con cara de… ¡ayúdame! Y su cara era la de » él manda, no puedo hacer nada». «Gracias majo, me dejas mucho más tranquila». Montamos todo en la furgoneta y nos fuimos a la nueva inmersión.

Llegamos a la playa de Timanfaya una playa llena de rocas, va a ser divertida la bajada a la playa con todo el equipo. Empezamos a descargar todo de la furgoneta. Raúl nos explicó en que iba a consistir la inmersión «One Way». Comenzaríamos la inmersión en Timanfaya pero la terminaríamos en Flamingo. «¡Venga vamos a ponernos los equipos! ¡Vamos rápido que sois muy lentos!» «¡Aayy Raúl que es mi tercera inmersión!» «¡Vamos rápido!» «¿Crees que puedo correr más con todo el equipo por encima de estas piedras? Prefiero ir a mi ritmo jeje».

En esta inmersión venía Santi con nosotros, quería enseñarnos algo que había encontrado. Estaba tan ilusionado porque lo viésemos que me transmitía su entusiasmo, ¡no sé que es pero quiero verlo ya! Llegó el momento de sumergirnos y empezar la inmersión. Estaba un poco nerviosa porque sabía que Raúl nos estaba vigilando y no quería hacerlo mal, pero una vez dentro me hizo sentir mucho más tranquila. Aquí íbamos con ellos dos atentos a nosotros en todo momento, haciendo nuestra primera inmersión en «One Way», ¡esto es precioso!

A los pocos minutos Santi nos hizo una señal, ahí estaba lo que nos quería enseñar. Todos nos acercamos al punto que nos estaba indicando y de repente, «¡No puede ser! ¡Un caballito de mar! Es una preciosidad». Ahí estaba, Alonsito. El caballito de mar bautizado por Santi. No tengo foto de ese momento pero quiero que os lo imaginéis, tan pequeñito, de color amarillo-verdoso, ahí tan quietecito, ¡pero qué bonito por favor! Nunca imaginé que algo tan pequeñito y con tan poco movimiento me pudiese llegar a gustar tanto. Qué sorpresa nos hemos llevado en esta inmersión. Llegamos a Flamingo con la alegría de haber superado una inmersión muy top y de 61 minutos de duración, ¡qué maravilla!

Y nos pusimos en marcha para nuestra segunda inmersión del día, volvíamos a sumergirnos en Flamingo. Es increíble que aunque repitas las inmersiones en el mismo lugar siempre hay algo que te acaba sorprendiendo y eso me acaba de pasar en Flamingo. Nos estaba esperando un banco enorme de roncadores, ¡espectacular! Esta inmersión no defrudó tampoco, vimos de todo y hasta tuvimos un poco de corriente. Os preguntaréis, ¿y el angelote? Esta vez no tuvimos la suerte de verlo pero me iba con tan buenas sensaciones porque habíamos pasado unos días tan bonitos que ya solo pensaba en la próxima vez.

¡Ya soy Open Water Diver!

Era el momento de las despedidas, yo como no con la lagrimilla a punto de salir pero contenta por lo que había conseguido en solo cuatro días. No es un adiós sino un hasta luego. ¡Vuelvo en Marzo!

ANGELOTE

¡Sorpresa!

Si los lunes ya nos gustaban por ser los lunes de blog, ahora también tendremos otro día más,¡los jueves de blog! Serán los jueves de vida marina. No se puede hablar tanto de buceo y de las sensaciones que provoca si no conocemos un poco más lo que estamos viendo. Sobre todo de la vida marina que se encuentra en Lanzarote y llegar a conocerla perfectamente. Aunque me encantaría hablar de todo lo que hay en el mar, es una buena forma de empezar.

En este primer jueves y como no podía ser de otra forma, vamos a hablar de mi animal favorito. ¡El tiburón! Mi favorito es el tiburón blanco pero en general me gustan todos. Desde chiquitita he tenido fijación por ese tiburón, no paraba de ver una y otra vez películas de tiburones. Los que me conocen saben que siempre hablo de querer verlo de cerca, aunque me de un ataque al corazón o me cague, quiero vivir esa experiencia jaja. Es otro sueño por cumplir 🙂.

En este post en concreto empezaremos  con el tiburón Ángel. Después de hablaros de la emoción que sentí al verlo por primera vez, ¿cómo no voy a contaros más sobre él? ¿Estáis preparados para saber un poco más sobre este tiburón? ¡Aaiii yo siii, vamos allá!

El angelote o pez ángel (Squatina squatina, si también me estoy aficionado a los nombres científicos jaja) es una especie de tiburón de la familia Squatinidae, conocidos generalmente como tiburones ángel. Está bien adaptado para el camuflaje en el fondo del mar, el angelote tiene una forma aplanada, con agrandamiento de la aleta pectoral y pélvica. Esta especie puede ser identificada por su cuerpo ancho y grueso y la coloración dorsal gris o marrón con marcas oscuras pequeñas y numerosas. La coloración de los individuos jóvenes es más clara. Puede alcanzar los 2,4 metros. Aunque en las fotos podéis ver la forma y esos colores de los que os estoy hablando, ¡son mucho más espectaculares en persona!

Esquema de la estructura de un Angelote.

Como otros miembros de su familia, el angelote es un depredador de emboscada nocturno que espera enterrado en el sedimento a su presa, generalmente peces, pero también rayas e invertebrados . En la siguiente foto podéis ver la silueta de un Angelote enterrado en la inmersión que hice en las Coloradas.

Angelote enterrado en Las Coloradas, Lanzarote

Os preguntaréis, ¿Sólo has conseguido hacerle fotos enterrado? Pues sí, así soy yo. Nunca llevo la cámara cuando la necesito jajaja. Pero si que os digo que los mejores momentos que recuerdo de mis inmersiones son los que estaba disfrutando sin estar pendiente a la cámara 😉.

Es ovovivíparo y las hembras dan a luz camadas de 7 a 25 crías cada dos años. Suelen buscar la protección en aguas cerca de las playas en dos momentos del año: al final del invierno, para aparearse, y al principio del verano, para el nacimiento de sus crías. En Mayo tuve la gran suerte de ver a una de sus crías en mi última inmersión en Playa Flamingo y era 😍, pero ya os lo contaré más adelante.

Normalmente se considera poco peligroso para los seres humanos, pero si es provocado puede morder. Los turistas que frecuenten playas de estas islas, pueden estar seguros de que se han bañado cerca de alguno sin saberlo. Más de uno ahora mismo estará imaginándo el momento en el que estuvo en alguna de esas playas y estará pensando, ¡y yo ahí metido tan tranquilo! Pero no os preocupéis, se trata de animales inofensivos y asustadizos, que solo reaccionan si los pisan o si les agarran la cola… y, aún así, su protesta no pasa de una mordedura leve. Un recuerdo que os lleváis de Canarias jejeje.

No hay que tenerles miedo, solo respeto. Estamos en su hábitat, es su casa y a nadie le gusta que lo estén molestando en casa. Por eso os recomiendo dos cosas:

▪️que nadie se asuste por estar cerca de un pez inofensivo, por más que se llame tiburón. Disfrutad de su presencia con respeto y sentido común, manteniendo una distancia prudente para que no se sienta amenazado.

▪️Procurar no tocarlo, no pisarlo ni intentar agarrarlo.

Este tiburón es una de las especies más amenazadas del atlántico, por eso la importancia de que los encuentros que tengamos con ellos sean prudentes. Existen varias asociaciones que se dedican a la protección de esta especie. Angel Shark Project es una de ellas. Es un proyecto diseñado para proteger y conservar a esta especie en Canarias. ¡Que gran iniciativa!

¿Qué os ha parecido este tiburón? ¿Habéis visto tiburones alguna vez? 🤗

Mi bonita casualidad

Y así empezó todo… Una bonita casualidad.

¿Creéis en el destino? ¿Y en el Karma? ¡Ya os digo que yo sí! Siempre he pensado que toda buena acción tiene luego su recompensa. He tenido que hacer muchas cosas buenas porque a mí me tenía guardado algo muy especial justo en el momento adecuado.
Por muchas vueltas que des en la vida, por muchos proyectos, ideas ya fijadas…siempre hay algo nuevo que se nos presenta en el camino y que no teníamos previsto. En nosotros estará saber valorarlo y no dejarlo escapar.

Mi empeño en querer ir a Amsterdam desde hace tiempo me hizo ponerme a organizar unos días por allí para nuestras vacaciones de 2018. Lo típico, buscas vuelos en una página, comparas alojamientos en otras… Y nada, todo carísimo en la fecha que lo queríamos, pero necesitaba salir de Madrid unos días.

Con la desilusión de quedarme sin ir a Amsterdam, bueno no se si sería desilusión por no ir o por quedarme sin hacer una visita a uno de sus coffee shop, apareció un anuncio en esa web: ¡Lanzarote! ¿Y si vamos a Lanzarote? Unos días en la playita a coger morenazo y desconectar. Con los preparativos, pasó por mi cabeza el recuerdo de una noticia que vi por la tele hace unos años. El Museo Atlántico, un museo bajo el agua, ¡tenemos que ir allí!

Me puse a buscar centros de buceo y leer un poco sobre lo que podíamos hacer. Pura Vida Diving Lanzarote, ese fue el centro que me llamó la atención. No se si es que me enganchó ese nombre o es que era lo que yo necesitaba de alguna manera, tener pura vida. Así que sin pensarlo les escribí y en nada ya teníamos la reserva para hacer un buceo triple el 12 de septiembre de 2018. Así salen los mejores planes, rápido y sin pensarlo mucho.

¡Que ilusión, voy a bucear! Un poco de nervios también, no os voy a mentir. Siempre me ha gustado mucho el mar, los peces, sobre todo los tiburones y bucear era algo que tenía muchas ganas de probar hacía mucho tiempo pero nunca me había atrevido a tomar la decisión.

Los meses previos no pude evitar demostrar mi emoción a todo el mundo: ¡me voy de vacaciones a Lanzarote en Septiembre! ¿Sabes que voy a bucear? ¿Has buceado alguna vez? Pues cuenta, cuenta… Y es que cuando algo me entusiasma no puedo evitar demostrarlo. Hasta que por fin llegaron las deseadas vacaciones. Creo que todos estaban deseando que me fuese a Lanzarote a ver si me callaba un poco ya jaja

Por fin llegamos, en ese momento ya sabía que había merecido la pena todos los nervios y los preparativos. ¡Que buena energía se respiraba por allí solo con poner un pie en esa isla! Al salir del aeropuerto, cogimos el coche que habíamos alquilado y nos fuimos directos a dejarlo todo en nuestra habitación para poder empezar a visitar la isla, ¡que ganas! Algún día si os apetece puedo escribir alguna guía de visita de Lanzarote. Os digo que es casi obligatorio visitar esta isla, ¡no os vais a arrepentir!

Nuestros dos primeros días fueron estupendos, cada lugar que conocíamos era mejor que el anterior pero lo que no sabía es que lo mejor estaba por llegar. El tercer día recuerdo que madrugué muchísimo, era el gran día, ¡hoy teníamos nuestro bautizo de buceo! Revisé una y otra vez que lo llevábamos todo. Llevamos chanclas, bañador y otro para cambiarnos, crema, toalla… ¿Y las ganas? ¡Ah, sí, sí! De eso teníamos de sobra. No podía reprimir las ganas de que llegase la hora. De camino, íbamos hablando de cómo imaginábamos ese momento y de mi preocupación por si iba a ser capaz de meterme el neopreno, eso también era importante jajaja.

Por fin llegamos, dejamos el coche aparcado por allí cerca y nos pusimos camino al centro que ya lo veíamos desde el aparcamiento. Al llegar a la puerta vimos que había que subir unas escaleras, aún no sabía que al final de esas escaleras sería el principio de la mejor aventura de mi vida. Y allí estaban esperándonos Andy, Félix y Sebas recibiéndonos como si nos conocieran de toda la vida. La primera y obligada pregunta que nos hicieron… ¿Estáis nerviosos? ¿Venís con ganas? »No estoy nerviosa pero si traigo muchas ganas». »¡Mentirosa! Ganas sí, ¿pero cómo le dices que no estás nerviosa si te tiemblan hasta las pestañas?»

Después de enseñarnos el centro, que tenía un rollito digno a su nombre » Pura Vida» y transmitía muy buena energía al igual que toda la isla, pasamos a la zona de la terraza para explicarnos la parte de teoría que necesitábamos y a hablar de como iba a ser nuestro día de buceo. Al terminar, fuimos a probarnos el equipo. Sí, llegó el momento. No hacía otra cosa que repetirme una y otra vez… ¡Maldito neopreno! ¡Entra! Y así fue, lo conseguí 🙌🎉. Ya estamos preparados para irnos a la playa.

Pura Vida Diving Lanzarote
Pura Vida Diving Lanzarote

Llegamos a la playa de Flamingo. Una playa muy pequeñita pero con tanto encanto que ha llegado a ser una de mis preferidas, supongo que por todas las cosas que he vivido ahí durante todos estos meses. Félix, nuestro instructor de ese día, nos ayudó a colocarnos el resto del equipo (por cierto, todo muy cómodo y ligero) y nos fuimos directos al agua. Ahí estábamos ya, dentro del agua esperando a que empezaran las primeras explicaciones. El estómago se me había subido a la garganta. Los nervios eran la principal razón pero el chaleco inflado tampoco ayudaba a que el estomago volviese a su sitio.

Comenzamos con las explicaciones y ejercicios antes de sumergirnos para familiarizarnos con el equipo:

  • Empezamos probando a respirar por el regulador, «vale bien, Saray concentrate. Es una sensación rara pero superable».
  • Con el regulador puesto y sin máscara teníamos que meter la cabeza en el agua, uuff eso ya me gustó menos. ¡Pero que necesidad de meter la cabeza sin máscara hombre!
  • Ahora el mismo ejercicio pero con la máscara puesta. Así si, mucho más fácil.

Antes de sumergirnos, hablamos de los siguientes ejercicios que íbamos a hacer, las señales para entendernos ahí abajo y las indicaciones que nos iría dando. Lo confieso, cuando terminó de decirnos los ejercicios que íbamos a hacer ahí abajo pensé…está loco.

  • Bajamos a 2 metros y nos colocamos de rodillas. Parece fácil pero esas aletas no había manera de controlarlas. Esto sí que fue con aletas y a lo loco. No era capaz de hacer ese sencillo gesto de doblar las piernas, esas aletas eran incontrolables. Y os preguntareis, ¿lo conseguiste? Sí sí, lo conseguí pero gracias a la bendita paciencia de Félix.
  • Siguiente ejercicio. Vamos a quitarnos el regulador de la boca. ¿Qué? ¿Lo estás diciendo enserio? Lo que me suponía, ¡este muchacho se ha vuelto loco de verdad! Aunque después de hacerlo no fue tanto como parecía .
  • Último ejercicio. Vamos a meter un poco de agua en la máscara para aprender como quitarla. Bueno, pensé: si he superado lo del regulador esto no debe de ser gran cosa tampoco. ¡Já! La que te esperaba Félix. Meto un poco de agua en la máscara, intento hacer el ejercicio de vaciado como nos había explicado y ¡bingo! Agua por la nariz y entré en pánico. «Venga Saray tranquilízate si sólo es un poco de agua», aunque en ese momento pensaba que me había tragado toda el agua de Flamingo. No hacía más que pensar…quiero subir, no quiero estar aquí abajo.

Así que volvimos a la superficie…

Vaya ataque de ansiedad que tenía. Yo seguía pensando que había dejado la playa sin agua y me la había tragado toda. «¡Pero no me puede pasar esto! Con las ganas que tenía de bucear. Respira, respira, intenta tranquilizarte que no puede terminar todo aquí por un ejercicio con la máscara».

Aunque dije antes algo de que este muchacho se había vuelto loco o algo así…(no lo recuerdo bien 😂) me dijo lo que necesitaba escuchar en esos momentos de pánico:

«Si has venido con tantas ganas de bucear, no dejes que un ejercicio con la máscara haga que eche a perder tu día. Todo está en tu cabeza. En el momento que rompas ese bloqueo vas a empezar a disfrutar. Tómate el tiempo que necesites, yo tengo todo el día…»

Así era. Otra vez mi cabeza jugándome malas pasadas. Aunque aquí vosotros lo habéis leído en unos segundos, fueron 20 largos minutos, hasta que me volví a decidir que quería volver a intentarlo pero con una condición… «Félix no me vuelvas a hacer que repita el ejercicio de la máscara y dame la mano, ¡No me vayas a soltar!». Jajajaja. ¡Vaya día le dí al pobre!

Parece una tontería entrar en pánico por un poco de agua pero en ese instante te parece lo peor que te ha pasado nunca. Cada día me alegro más de haber podido superar ese momento porque todo lo que vino después fue lo mas maravilloso que he vivido nunca. Así que volvimos a sumergirnos y fuimos avanzando un poco por el fondo. Llevábamos pocos metros y ya empezamos a ver peces y más peces por todos lados, nada que envidiar a los documentales de National Geographic. Esto era mil veces mejor que todo lo que pude imaginar. Me encontraba en el mejor sitio del mundo y mis miedos habían ido desapareciendo en cada metro que avanzábamos.

Llegó la segunda inmersión, ahora más tranquila y ¡con ganas de más! Volvimos a sumergirnos en Flamingo. Que maravilla, no parecía que escondiese tanta vida marina, me estoy enamorando de esta sensación. Escuchar tu respiración, no pensar en nada más que el aquí y ahora conmigo misma. Todos los problemas se quedaron arriba, aquí solo importa seguir avanzando y disfrutar. Disfrutar del ambiente de paz, de las preciosas vistas y la sensación de ingravidez. ¡Es lo más parecido a volar! Sí, aquí esta mi comparación del buceo con volar…como si hubiese volado muchas veces jejeje pero si puedo imaginar que algo hay que se le parezca, esa es la sensación que produce el buceo.

Aquí seguía con ese diálogo conmigo misma hasta que veo que Félix nos hace una señal, ese momento que siempre había soñado. «¡Tiburón! ¿Tiburón?» «¿Dónde, dónde?» Estaba tan emocionada que no sabía ni donde tenía que mirar, hasta que por fin lo ví, ¡mi animal favorito del mundo, un tiburón! Ahí estaba, un tiburón angelote típico de Lanzarote, medio enterrado pero con su buen metro y medio de largo y se podía apreciar toda su silueta. No podía estar más contenta, son los pequeños momentos que recordaré toda la vida y seguiré emocionándome, pero ya teníamos que volver a la superficie. «¿Tan pronto? ¡Quiero más!» Esto se acaba muy rápido.

Pero aquí no acababa todo, aún nos quedaba la tercera inmersión y la más esperada. ¡El Museo Atlántico! Esta inmersión iba a ser distinta a las anteriores, la entrada al museo se hacía en barco. «¿En barco Félix? Si casi no se entrar por la playa». Pues sí, en barco nos montaron. Allí íbamos con Alba, Félix y Santi, los tres guías que iban con nosotros, una pareja francesa con 113 inmersiones, otra pareja que llevaban como 60 inmersiones y nosotros…con solo 2 inmersiones p’al cuerpo. ¡Qué bien! No vamos a desentonar. Ya teníamos todo el equipo preparado para tirarnos del barco y allí estaba yo, en posición para tirarme del barco. 1,2,3…¡tírate! 1,2,3…¡Venga tírate! Conseguido y sin ahogarme en el intento. Cuando todos estábamos listos era el momento de comenzar la inmersión. Empezamos a bajar por una cuerda que nos llevaría a la entrada del museo.

Museo Atlántico, Lanzarote

No tengo palabras para lo que estaban viendo mis ojos. Esculturas por todos lados, 300 esculturas para ser exactos. No creáis que las fui contando. Antes de bajarnos del barco ya nos habían hablado de la historia del museo y lo que nos íbamos a encontrar. Era todo tan bonito y espectacular que no podía dejar de mirar para todos lados. De esta inmersión ya hablaremos más adelante porque tiene una merecidísima entrada en el blog. Aquí os adelanto un poco con esta primera y maravillosa foto que Santi se ofreció a hacer con nuestra cámara.

Museo Atlántico, Lanzarote

Al volver al barco, no podía dejar de expresar toda mi emoción. ¡Lo había conseguido! Había sido capaz de hacer tres inmersiones sin ahogarme ni ahogar a nadie en el intento y había sido la mejor experiencia que había tenido nunca.

Al terminar el día ya sabía que quería más y que no iba a ser la última vez que iba a bucear en Lanzarote. Por eso, al despedirme de Félix no pude evitar darle las gracias por la paciencia y lo bien que me había tratado durante todo el día pero quería que supiese una cosa…

«Voy a volver pronto, quiero hacer el curso open water y quiero que me lo des tú».

Aunque ahora fuese él el que pensara que la que estaba loca era yo jaja.

Los días siguientes seguimos visitando Lanzarote y sus encantos. Cada kilómetro que hacíamos nos sorprendía más. ¡Que isla más bonita! En esos días, no pude parar de hablar del día que buceamos y de la fecha para volver.

Estas bonitas vacaciones se están acabando. No quiero que acaben nunca, no quiero olvidar esas bonitas sensaciones que he tenido estos días. Sensaciones que me ha producido el buceo y esta isla. Todo estaba apunto de quedarse en el recuerdo, ya estábamos en el aeropuerto. Me negaba a volver a Madrid y que todo quedase en el intento.

No sé si fueron las pocas ganas de volver a la rutina, el no querer que se quedase todo en una simple experiencia o que todavía me quedaba algo de nitrógeno en el cuerpo… Que tuve el impulso de comprar los billetes de vuelta a Lanzarote para Enero de 2019 justo antes de embarcar. Sabía que tenía que volver y si ya tenía los billetes no había marcha atrás.

Como os dije antes, así salen los mejores planes, rápido y sin pensarlo mucho. Aquí comienza la aventura, no podéis perderos los siguientes pasos de #mibonitagranexperiencia con aletas y a lo loco.

¡Bienvenidos a mi blog!

¡Bienvenidos a mi blog!

Pues sí, al final me decidí. Pocas personas saben que llevo un tiempo pensando en escribir un blog. No sabía ni por donde empezar, así que un día cogí un cuaderno, un boli y me puse a escribir todo lo que hacía unos meses estaba rondando en mi cabeza. Han sido muchas horas buscando información sobre como poder hacer un blog, estructurarlo, qué escribir, el nombre y buscando el mejor logo. Sí, lo sé, no soy una diseñadora gráfica, aunque he hecho lo que he podido…jejeje. He vuelto locos a algunas personas con el blog, solo tengo que deciros que tenéis ya el cielo ganado. ¡ Muchas gracias por aguantarme!

Poco a poco todo fue cogiendo forma, hasta tal punto que me ha servido para aclarar muchas dudas, inquietudes y decisiones que he llegado a tomar.

Antes de empezar con este pequeño proyecto quiero presentarme. Me llamo Saray y tengo 31 años. Soy de Puerto Real, una pequeñita cuidad costera de Cádiz. Me dedico al mundo de los masajes y la estética desde 2009. Durante estos 10 años he tenido mucha ambición en ser la mejor en mi sector por lo que no he parado de hacer cursos, querer saber más y más, hasta tal punto que me aventuré con la acupuntura. No hay nada más satisfactorio que superar los miedos. ¿Quién me lo iba a decir a mí? Si era ver una aguja y desmayarme.

Mis comienzos fueron en Jerez de la Frontera donde me independicé con 22 años. En esta cuidad he trabajado, estudiado duro, llorado, reído, conocido gente maravillosa que seguirán formando parte de mi vida. ¿¡Qué tendrá Jerez!? Me hizo madurar y empezar a forjar de alguna forma la persona que soy hoy.

Hace 6 años me vine a vivir a Madrid. Yo y mis inquietudes por el cambio, querer conocer y ampliar mi zona de confort . Venir aquí ha sido una forma de romper las barreras y estereotipos de vida que siempre me había marcado y darme cuenta que hay un mundo más allá de lo que ya conocía.

En Madrid he conocido gente tan buena, con tan buena energía y han sacado lo mejor de mí. Han confiado en mi haciéndome ver que puedo hacer más cosas de lo que pensaba que era capaz, dándome todo el autoestima que me faltaba. Me he dado cuenta de que vida solo hay una, se nos escapa sin darnos cuenta si no tomamos las decisiones adecuadas en los momentos adecuados. Con todo esto solo me hacía falta conocer el lugar correcto. ¡Lanzarote! Apareciste en el mejor momento.

Mirador del Río, Lanzarote

Aunque mi profesión me gusta mucho, dicen que nadie encuentra su camino sin perderse mil veces. Y en este punto me encuentro ahora, me vuelvo a perder para poder volver a encontrar mi camino. En este caso, el buceo ha revolucionado mi vida y tengo revolucionados a los de mi alrededor.

Si estás leyendo esto, estás a punto de enterarte que mi vida va a dar un giro por completo ¡y estoy emocionadísima por ello!

¿Sabéis de ese cosquilleo en el estómago que se empieza a notar cuando encuentras algo que te apasiona? (no hablo de las ganas de un buen vino o una cervecita fresquita). Pues el buceo ha provocado eso en mí, ha sido un amor a primera vista. A parte, ha sido como una terapia y me ha ayudado en estos meses a superar una mala época. Me ha hecho aprender a que las emociones no hay que retenerlas ni acumularlas, en mi caso han necesitado bucear hasta el punto de darme cuenta de que quiero dedicarme a ello y sé que esto me va a hacer feliz.

Ahora miro al frente sin preocuparme por el qué dirán, que pensarán todos, si lo estoy haciendo bien o mal… No me importa, es una decisión que ya está tomada. Quiero que el buceo forme parte de mi vida. ¡Quiero ser instructora de buceo!

La pregunta es, ¿Por qué no intentarlo ? ¿Por qué no darme una nueva oportunidad? No será un camino fácil pero si muy bonito, tampoco sé en qué acabará todo esto ni tampoco quiero pensarlo. Solo quiero lanzarme, estoy decidida a probar un nuevo camino, marcarme nuevos retos y seguir siendo feliz 😊.

Sé que hay muchos blogs de buceo. No pretendo que sea el mejor, ni el único, solo quiero contar como esta siendo mi experiencia y el camino a seguir para lograr ser un profesional del buceo. También será una forma de motivación para no volverme loca en los meses en los que no pueda tener el mar cerca. Os lo iré contando todo en este pequeño espacio sobre lo que yo suelo llamar #mibonitagranexperiencia.

Junio de 2020, Lanzarote. Será una bonita fecha para que todo comience 💙

Puerto del Carmen, Lanzarote